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La indignación también se pasa


(22 / may / 2017) - Otro domingo más y Ferreras en la tele. Con un pactómetro y sus tertulianos, desde hace tiempo vivimos en un bucle electoral continuo. Pierdo la cuenta sobre las veces que he visto a este señor poner y quitar presidentes, candidatos o remolones anclados al poder. ¿Y todo para qué?

¿El amor tiene fecha de caducidad?


(8 / may / 2017) - Estamos en el apogeo de la primavera. Primeros días largos de luz, calor, planes para el próximo verano... si los adolescentes no tienen calientes las venas en esta fecha y no piensan en enamorarse... que se retiren. Todos. Ellas y ellos. Aunque viendo cómo está el patio, uno ya no sabe qué pensar.

España: un futuro vertical y difuso


(30 / mar / 2015) - Los adolescentes son (y hemos sido) raros. Con 17 años se pisa con fuerza sobre un suelo inestable. El mundo bajo nuestros pies está para ser engullido. Eso al menos nos hacen creer. Nos preparan, más o menos, y con una palmada en la espalda sugieren que poniendo de nuestra parte, todo saldrá bien.

Sexo: nuestra vida, nuestro tabú

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(23 / feb / 2015) - Dicen los estudios, unos bastante serios que vienen de Ohio, que los hombres pensamos una media de 19 veces al día en el sexo. Otros tienen 388 pensamientos (los que más); por 140 de las mujeres, y 10 veces de media. Por otra parte, “sexo” está entre las palabras más buscadas en internet. No es la que más, le ganan Facebook, Youtube o Google, aunque me juego el meñique a que buscamos la palabra “sexo” en Facebook, Youtube o Google, y así cuadran las cuentas.

España: un país en la basura


Hace unos 5 meses que me mudé donde resido actualmente. De entrada, un golpe de suerte, ya que visualicé de inmediato unos cubos de basura que estaban apenas a unos 20 metros, y eso en los fríos días de invierno siempre se agradece. Lo que no sabía en ese momento es que tiempo más tarde esos mismos cubos me iban a abofetear la cara para mostrarme el rostro más duro de la crisis económica día tras día.

Eurovision cambiará, pero no mañana

La vida cambia, evoluciona, se sucede ante nosotros de manera rápida, pero no a lo mejor como nosotros quisiéramos. Por eso nos causa algo de nerviosismo que haya cosas que se mantengan en el tiempo, que pasen ante nosotros invariables en su forma y esencia año tras año. 

Queremos cambios, y los queremos ya. Cuando algo no nos gusta, o creemos que ya no va con nuestro estilo, pedimos otra cosa. Pero por desgracia no siempre en la vida sucede lo que uno quiere. Así pues, y si a última hora nada lo remedia, tendremos otro año más de Eurovision

Como cada año, y eso sí que es invariable, se abre un gracioso debate sobre nuestro representante, sobre el papel que desempeña, que si nos votan uno o los otros, que si todo es "política". Cualquiera diría que, supuestamente, Eurovision nos aborrece tanto, cuando durante el mes de mayo se gasta tanto esfuerzo y saliva en hablar de ello. Temas recurrentes, algunos absurdos, otros con gracia, pero siempre una misma cantinela. 

Aquí es donde enlazo de nuevo con el tema del principio: el cambio. La sociedad en su conjunto está demandando cambios en todo, a toda prisa, sin demora y lo mejor posible. Pues bien, queridos amigos, algo me dice que las cosas no evolucionan como creemos en nuestra cabeza. Y es que la falsa ilusión de velocidad que nos ha generado el siglo XX es realmente un espejismo cuando de cambiar un sistema fuertemente establecidos se trata. 

Seguramente dentro de unos años Eurovision no será tal y como es ahora. No voy a jugar a interpretar cómo será, pero estoy convencido de que muy diferente a lo que veremos, por ejemplo, esta noche. Así pues, españoles de España, cálmense, disfruten y pasen un buen rato en vez de criticar y dejarse llevar por si una canción es mala o buena. Si Eurovision tiene que cambiar, lo hará. Pero no será ni en uno, ni en dos, ni en tres años, llevará su tiempo, como todo en la vida. 

En cuanto a 'Eurovision 2013', muy poco que decir. No me gusta nada El sueño de Morfeo y su canción, tanto que ni pienso poner enlace. Por mí volveríamos de disfrutar de Azúcar Moreno, eso sí que fue un gran tema. Por cierto, quedaron en 5ª posición, ahí es nada.

La economía del revés

Salvo que pase algo de última hora que detenga el torbellino de la crisis económica, la actual conyuntura que atravesamos se llevará por delante muchas cosas de las que pille. Empresas, empresarios, trabajadores, emprendedores, autónomos, negocios, ideas... Todo. Sin distinción de rango o edad, y con la virulencia de un tornado que tan acostumbrados estamos de ver en la televisión.

No se trata de una crisis normal. Ni mucho menos una más, o cíclica como algunos dicen. Se trata de algo que va a reconfigurar nuestra manera de pensar, de hacer las cosas, a fin de cuentas, va a cambiar nuestra manera de vivir.

El ocio, la cultura, el entretenimiento... y ni que decir tiene la educación, la sanidad, el propio mundo empresarial. Si la duración de esta crisis se alarga dos o tres años, sí que vamos a poder apreciar toda esta transformación en persona. Y si llega hasta 2018, cuando se cumpliría una década desde su inicio oficial, la mayor parte de las cosas que conocíamos hasta hoy habrán cambiado.

Así pues, y en esta ola de movimientos continuados, me ha resultado curioso encontrarme con un comerciante chino, al que conozco desde hace 10 años con su pequeño comercio, y verle con un estado de preocupación enorme. "Ya no vendo nada". Esas son sus palabras. La contraestrategia a esta ruinosa situación es abrir un pequeño Bazar en esa misma calle. "A ver si ahí se puede salir adelante".

El agravante de esta situación es que justo al lado han abierto un supermercado DIA. Y sí, la gente prefiere entrar ahí, pagar 1 euros por una bolsa de patatas, en vez de entrar al "chino" y comprarla a 1,25 euros. Me relataba que él solo vive de ese margen, pero que si la gente no está dispuesta a pagar 25 céntimos más, él se arruina.

¡¡25 céntimos!! Si cambiamos nuestros modos de vida por esas cantidades, el efecto mariposa que provocamos es inmenso. La sociedad del consumo, cuyo crecimiento solo se basa en eso, consumir, ha encontrado su verdadero y único talón de Aquiles: si no hay consumo, no hay dinero.

En definitiva, la sociedad empieza a cambiar su manera de ser delante de nosotros, pero únicamente nos limitamos a verlo con miedo y sin tener la certeza de que se puede cambiar de alguna manera.

#nimileuristas, ni viendo la realidad

Compartir coche y casa, realquilar habitaciones, acumular cupones de descuento, recorrerse varios centros comerciales para hacer la compra semanal... Así empieza 'elpais.com' uno de los reportajes seriales (#nimeleuristas) más hipócritas que ha hecho.

Sin meterme en esos berenjenales, solo recordarles a los señores de Prisa que a mí me pagaban 350 euros por una jornada de 5 horas... Ya les vale ahora hablar de empleo precario.

No obstante el tema que quiero tratar es un poco espinoso porque puede ser malinterpretado. Si alguien se siente ofendido es porque lo que digo lo asimila como propio, y por lo tanto deberá saber si hace o no lo correcto. Antes de empezar a repasar algunos de los bochornosos videos que pretenden representar a miles de jóvenes, y no tan jóvenes, españoles, para empezar, la frase de arriba: "recorrerse varios centros comerciales para hacer la compra semanal". Terrible. ¿A dónde nos ha llevado el conformismo y la comidad que nos han brindado nuestros padres? Cuidado, que tengo que hacer un esfuerzo...

Y sin más, los videos. Siempre he dicho que "gracias" a políticos y empresarios de baja moral estamos como estamos, pero que hay un porcentaje de responsabilidad que debe asumir la ciudadanía y que no lo hace.

"Nunca he trabajado de lo mío"
Bueno, podía ser más grave, podría no haber trabajado. El problema es que la gente sigue sin asimilar que los tiempos que no empapan no son buenos, que "lo mío" no existe, y que donde haya trabajo, ahí se tiene que estar. Además, quiere emprender, más o menos, pero haciendo lo que sea, por qué, ¿miedo?, ¿falta de formación real para dedicarse a lo "suyo"? Entonces, por qué se queja.

"No tengo trabajo pero me hipoteco"
Realquilo una habitación y así me hipoteco. Pero no tengo trabajo. Aunque eso no es todo, la amiga continúa diciendo que solo trabajará de lo que sea su profesión. Aquí está el problema. No hablo de trabajar de "cualquier cosa" o aceptar lo que sea, ¿pero si quiero ser jugador del Real Madrid, no trabajaré de otra cosa?

"Tengo 24 años, recién licencidado y quiero ser Dios"
Otro de los mejores casos son los recién titulados. Además, reconoce que le falta seguir mejorando su formación. Ah, y terrible, a lo mejor tiene que buscarse la vida fuera de su entorno.

Uno que no come aceitunas
Es duro esforzarse en sacar una carrera, pero, ¿por qué todos tienen que tener titulación? Si te pagan bien cogiendo aceitunas, ¿por qué no sigues con ello?

Estos son algunos de los ejemplos de ese infame reportaje que nos ha colocado El País. No hago apología de nada, solo digo que demasiada gente sigue sin entender la situación. Bien porque no quiere, o porque no asimila que lo de tener "todo" ya se ha acabado.

Seguramente habrá muchos casos desaforunados entre la gran cantidad de españoles que no trabajan o lo hacen de manera precaria, pero también debemos ser concientes de que todo ha cambiado, y no lo queremos hacer.

Soy mileurista, trabajo en el mundo del periodismo y por eso no me hipoteco, porque sé que mañana puedo estar en la calle. Cobro lo que tengo que cobrar por trabajar en el sector servicios sin grandes implicaciones y requirimientos profesionales. Si estoy en la calle, me reformularé y trabajaré de más cosas que no sean "lo mío". No me agrada ni me gusta haber pasado seis años en la Universidad, tener dos carreras y un Máster para trabajar de Administrativo, pero asumo la realidad, me guste o no. Luego ya tengo la calle, este Blog, o lo que sea para alzar mi voz, pero mientras, soy responsable.

En serio, si alguien se ve identificado en esta serie de videos, yo no. Me suena a niños caprichosos que patalean porque no pueden ser ingenieros o astronautas. No sé si verdaderamente representan a los miles de jóvenes sin trabajo o con contratos pésimos. Quiero creer que no, que la gente tiene las miras más altas y comprende que no son buenos momentos para ser caprichosos. Que cada uno piense y haga lo que quiera, pero luego no lloremos.

Todo me aburre

Los políticos, la sociedad, el periodismo, los periodistas, los banqueros, quienes luchan contra ellos, los que no nos representan, los que dicen eso, pero tampoco nos representan, la prensa, la prensa "libre", los medios de comunicación, su atrincheramiento... Me aburre el PP, el PSOE, Izquierda Unida, Rosa Díez, los partidos nacionalistas, los antinacionalistas... Me aburre la iglesia, quienes protestan contra ella... Me aburren los que se alegran de que cierren medios de comunicación, los que hablan del 11-M tantos años después, los que mienten y engañan deliberadamente...

Así podría seguir con los sindicatos, los corruptos, los que se hacen pasar por corruptos, los empresarios sin escrúpulos, los vagos, los papanatas...

En serio, cuándo ha sido el momento en que nuestra sociedad se ha convertido en un circo lleno de payasos con tantas ganas de protagonismo. Cada vez que sucede algo, todo sigue el mismo absurdo y cínico guion. Por ejemplo, ayer en Barcelona, protesta "estudiantil", rota por cuatro maleantes, sacada a la palestra por dos medios mentirosos y mostrada como una artimañana política. Así, todos los días.

Cansa, de verdad que cansa. Por parte de unos y de otros. Por parte de los que se tienen que encapuchar, por parte de quienes lo sacan de contexto, por parte de todos.

La sociedad está crispada. No hay trabajo, la economía está inestable. Ya no preocupa acceder a una vivienda, porque no hay casi forma ni de comprar el pan. Pero en vez de buscar soluciones y alternativas, nos dedicamos a salir a la calle a quemar contenedores, como si eso solucionase algo. Los medios, no cumplen su función, y son cómplices y palmeros de aquellos políticos y empresarios que cometen delitos.

Si fuera sencillo, me bajaba de este tren en la próxima estación.

Peligrosa democracia

Esta noche, a las 00h01, empezará la campaña electoral. Dentro de 15 días tendremos la fiesta de la democracia y todas esas cosas. Pero esa fiesta la ha querido adelantar un tal Yorgos Papandreu, del que poco o nada sabríamos si no fuera porque Grecia, después de 2.000 y pico de años, vuelve a ser el centro del mundo.

Pero la reflexión que traigo hoy aquí, a la que quiero que se sumen todos esos que van a las plazas a sentarse a pedir más democracia, los que en Twitter hablar sin saber, y los que en general se creen capacitados para decidir, trata sobre esa estúpida ola ficticia de representación por la que ha dado a la gente.

Para empezar, lo de Grecia y su referéndum es un auténtico disparate. Que la gente de la calle vaya a decidir salir o no del euro, es una majadería. Vale, se dice que esta cuestión se plantea por los recortes que se van hacer, etc, etc... Pero aun así, esa decisión está por encima de sus capacidades de razonamiento.

Toda esta idea me surgió hace unos días. Tras leer una entrada en el Blog de Rosa María Artal, en el que recogía unas tweets sobre la noticia del AVE que llegaría a La Meca, la conclusión era clara: hay gente que no sabe leer ni conceptualizar. Pero no hablamos de abuelos o gente mayor, no. Son personas jóvenes, "formadas" y con una cuenta de Twitter. De esas que piden que todo se haga por referéndum. Esos que hablan de una persona un voto y cosas así.

Alguien que no sabe leer, interpretar, analizar, discurrir... ¿puede tener la capacidad de asumir responsabilidades económicas y políticas?

¿Cómo es posible que la gente, hace dos semanas, tuviera fe ciega en el Partido Popular si no se conocía su programa? Y si hubieran puesto que todos los que tengan apellido García irán a la cárcel. A dónde quiero llegar, pues a lo evidente. La gente, pese a que supuestamente habíamos escapados de la sociedad de masas y todo eso, sigue aborregada. Se mueve por las corrientes de opinión, los sentimientos, las sensaciones...

Ahora toca decir que lo bueno es votar, y votar mucho. Eso sí, que nadie pregunte por qué se vota o para qué.

La democracia es buena, mejorable y debería ser más representativa, al menos en el modelo que nos hemos dado. Pero no podemos utilizar la democracia como un juego. Hagamos un referéndum para ver si los autobuses son rojos o azules, o si hacen columpios o toboganes... Bien es cierto que algunos asuntos deberían ser más participativos, pero es imposible. Por ello, en lo que se debe trabajar es en hacer que esa representación sea más equitativa, pero sobre todo de calidad.

Voz sin fundamento

Nadie puede dudar de que las tecnologías 2.0 y todas las formas de expresión que ha generado son tremendamente útiles para poder otorgar la palabra a miles de ciudadanos y personas que antes no tenían esa capacidad. Pero una vez que lo hemos adquirido, deberíamos hacer buen uso de ello, en vez del payaso.

Pongo en situación lo que quiero explicar. El pasado martes, en comparecencia extraordinaria del todavía presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Congreso de los Diptados, se anunció que se haría una reforma constitucional para que se revise el límite de gasto y endeudamiento por parte de las administraciones públicas. A esta propuesta se sumó el principal partido de la oposición.

Bien, hasta aquí la mecha que volvió a encender al personal, sobre todo twittero, y que ha puesto en liza decenas de miles de expertos constitucionalistas que había en este país. Sinceramente, no estaba al tanto de que hubiera tanto entendido sobre nuestra Carta Magna.

En el momento que dije esto en Twitter, varias personas me tacharon de sabiondo, o me criticaron al decirme que si yo era "el más listo del pueblo". Pues no, no lo soy. Sé de la Constitución algo más porque me la tuve que aprender de memoria en su día para ciertos asuntillos, pero ni recuerdo muchas cosas, ni sé interpretarla.

Pues bien, la gente, al margen de la reivindicación lógica de querer, o proponer, que se haga un referendum para llevar a cabo algunas modificaciones, se ha empeñado en creer que hay que hacerlo a la fuerza, o que no se puede tal, o no cual.

No estoy diciendo que no se opine, pero si se dicen sandeces, o se sigue la corriente de los que dicen sandeces, creamos un estado de opinión de necios. Ya lo expresé con la visita del Papa: es mejor estar callado si algo no se conoce que ponerse a vocear estupideces. Al menos yo lo hago. Veo, escucho, leo, reformulo... y luego, cuando creo haber entendido algo... sigo leyendo, viendo, informándome... y, ahora sí, digo algo.

En definitiva, no digo que esté bien o no retocar la Constitución, lo que quiero expresar es que las tonterías dichas tantas veces no hacen gracia. Si nos han dado la palabra, hagamos buen uso de ella.

El mundo se muere...

... pero ahora hay excusas.

Un domingo relajado de verano sin algo de prensa, como que es menos verano. Por eso, antes de la tapita postmediodía y con la zozobra de pensar en qué hacer de comida, nada mejor que leer un poco. Mi elección, al menos de momento -aunque cada vez estoy más indeciso-, sigue siendo El País, al que he bajado mi calificación y lo he puesto en 'BBB+' con perspectiva estable.

Pero yendo al asunto que hoy me ocupa, me parece curioso, y a la vez terriblemente duro, lo que se puede ver en la portada de El País, porque marca la realidad de la actual situación.

Un enorme "Somalia se muere", ambientado con una foto de esas que tanto gusta hacer de una persona sacando el ticket de camino al cadalso, es acompañado por el titular del día: "Los impagos de los Gobiernos se disparan a 50.000 millones".

Supongo que no hace falta decir mucho más. Sin querer, entiendo, el diario de Prisa ha dejado muy claro qué sucede en Occidente y por qué se está dejando morir a la gente en África. No hay dinero ni para enviar latas de atún. Las arcas están secas, desplumadas por muchos políticos caradura y lastradas por una economía consumista que nos ha llevado a la derrota.

Está claro que el problema del hambre en África no se soluciona con ayudas. De hecho, habría que utilizar la parábola "no le des pescado, dale una caña de pescar y enséñale". El problema es que ahora mismo no hay ni para pescado, ni cañas, ni enseñanza. No hay nada. Los culpables somos nosotros. Occidente se ha consumido a si mismo entre deudas, impagos y escasas soluciones. Las ideas útpicas de ayuda al tercer mundo o los países en vías de desarrollo son ahora un problema. No hay dinero para pagar a miles de empresas y trabajadores, por lo que los dispendios de puertas para fuera son más difíciles de justificar.

Ojo, no digo que no haya que seguir ayudando, de toda manera posible. Digo que, ahora, nuestros gobernantes tienen la excusa perfecta para no tener que dar explicaciones. Si no hay dinero aquí, no lo puedo enviar allí. Argumento simple y contundente. Un mundo muerto de hambre al que nosotros hemos ayudado a morir. Nos podemos sentir orgullosos.

La desinformación al poder

No voy a ser yo sospechoso en la defensa de la iglesia católica o cualquier otro tipo mandanga religiosa. Pero respeto todo y a todos. Es más, creo que en una coexistencia pacífica y bien organizada, todos pueden rendir culto a sus santos, imágenes y lo que plazca a cada señor.

Dicho esto, me causa mucha curiosidad el revuelo que se ha organizado alrededor de la JMJ y la visita del Papa Benedicto XVI a nuestra santa patria.

Esta curiosidad viene predispuesta por dos factores. El primero es la rabia contenida que tienen muchos y su extraña manera de descargarla. Y la segunda, sobre la que quiero centrarme, es el hábito tan peligroso que ha cogido la gente para interpretar los datos y la información a su libre albedrío.

Antes de nada, sobre este asunto, quiero hacer en gran parte responsable a los medios de comunicación, puesto que en última instancia son los que ofrecen dichos datos e información con fines muy dududos en la mayoría de las ocasiones. Por lo tanto, la gente se ha lanzado a la calle y las redes sociales a insultar, reprochar y menospreciar la visita del Papa.

Estoy de acuerdo en que se podrá estar conforme o no con su visita. Podrá parecer un despilfarro su llegada, otros lo ven como una oportunidad. En fin, las interpretaciones a priori son lo que son, una gilipollez. ¿Cómo se pueden estimar unos ingresos de casi 100 millones de euros?, ¿de dónde han salido las partidas de gasto?, ¿las ha visto alguien?

Lo cierto es que me da la risa cuando todos los días salen datos, de uno y otro "bando", en los que se habla de gastos contra ingresos que se va a recibir. Por no hablar de las soflamas estúpidas y moralistas que se argumentan, por ejemplo, desde el movimiento 15-M para boicotear todos los actos.

Señores, niños y caballeros de este humilde país. Si tienen los datos en la mano, hablen. Cuando se haya ido el Papa y sepan las cifras económicas que ha dejado, hablen. Hasta entonces, y para que nadie parezca más tonto de lo que es, yo recomiendo mantener la boca cerrada.

Una pantalla en Colón

Lo que voy a decir a continuación es una gran estupidez. Lo que no conozco es el origen de la estupidez y si es más estupido el que la dice o por el contrario, la memez radica en lo dicho.

La cuestión es la siguiente: después de ver la sesión mañanera del 'Debate sobre el estado de la Nación', que conste que es por trabajo y no por hobie, he pensado en la cantidad, o en este caso poca cantidad de gente que lo estaría viendo, y se me ha ocurrido una idea... Poner una pantalla gigante en la Plaza de Colón para que la gente pueda seguirlo.

¿Idea estúpida, macabra, ruinosa? O por el contrario es algo que roza el ingenio y la lógica. No sé, como de momento no hay visos de que se haga algo parecido, nunca sabremos si esta idea tendría muchos adeptos.

Lo que sucede es que después de ver durante el domingo y el lunes las calles de Madrid, y como la gente ha seguido minuto a minuto lo que hacía la Selección española, he caído en la cuenta de que si millones de personas se tiran a la calle por algo que no les afecta en lo más mínimo, no espero menos respuesta de algo que sí les afecta directamente.

Bueno, por más que lo creáis, no soy tonto, y soy consciente de la relevancia de una cosa y la otra, pero siendo realistas, del triunfo de la Selección ¿qué sacamos cada ciudadano en concreto? Nada. Vale, estará el que diga que la ilusión y la alegría son factores intangibles que no se pueden medir, y que por lo tanto son personales y cada cual los vive a su manera. Muy bien, pero acaso no nos afecta directamente la reforma laboral, el cambio en la edad de jubilación... pero está claro que eso no parece importar. El 'Debate sobre el estado de la Nación' no tendrá millones de espectadores, pero no será por falta de importancia.

Entonces, ante todo esto, ¿qué le pasa a la ciudadanía? Pues muy simple, hay tal artazgo a nivel político y social que somos capaces de estar dos días seguidos en la calle a 40º grados para manifestar nuestra opinión (alegría), pero por el contrario somo muy hábiles para ignorar de una manera directa algo que nos afecta personalmente.
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