23 de julio de 2014

Mi país, ‘El País’


Hace 3.535 días que pisé por primera vez la redacción de ‘El País’. Las cuentas me resultan sencillas porque mi llegada al número 40 de Miguel Yuste se produjo en la mañana que salía a la calle el ejemplar 10.000 del diario, sin duda una cifra redonda y digna de celebración. 

Tenía 20 años, empezaba mi carrera profesional, y sentía el orgullo de hacerlo como becario en el periódico más importante de este país, al menos por aquel entonces. Lo hacía en el Departamento de Documentación, justo debajo del grueso de la Redacción, y al lado de Publicidad, aunque pasando al otro lado de la puerta estuviera Cultura y El Semanal. De mi "jefe", mi primer jefe, Juan Carlos Blanco, aprendí mucho, o al menos todo lo que puede aprender alguien de 20 años cuando no sabe lo que quiere todavía, y menos en aquella época en que no había tal obsesión por “ser alguien”.

14 de julio de 2014

Será maravilloso…


¿Existen las relaciones de amor-odio? Por supuesto que sí, y en ocasiones son mejores que las de solo amor, o exclusivamente odio. Al menos, tienden a salir de una rutina abstracta que en muchas ocasiones no se sabe de dónde llega. Bien es cierto, tampoco seamos hipócritas, que esas relaciones con dos caras a veces son extenuantes, pero a fin de cuentas la vida es aburrida.

11 de julio de 2014

4 años, y otros 4 más

4 años Las cosas de Masa

Recuerdo que eran días de calor, de esos de verdad, los de un julio adelantado que desde el primer momento no te da una tregua. Acababa de llegar a la agencia Europa Press como becario. Sentía que algo dentro de mí necesitaba renovarse, y nada mejor que empezar otra aventura digital. Así nació ‘Las cosas de Masa’, a la postre el proyecto con el que más tiempo llevo, y a veces al que más he maltratado. 

No fue el primero. Antes hubo otros, pero ya ni merece la pena recordarlo. La vida trata precisamente de eso, quedarse en la estación viendo pasar trenes hasta que coges el adecuado, el que crees que más se adapta a ti, en el que sabes que más confortable irás. Por eso, ‘Las cosas de Masa’ ha sido mi casa perfecta. Durante estos cuatro años he hablado de todo y para todos. He opinado muchas veces por encima de mis posibilidades, pero lo bueno es nunca he obligado a nadie a leerme, o al menos no siempre.