Los nuevos caminos del periodismo: lo ideal frente a lo real


Una sala de conferencias completamente abarrotada espera a los ponentes. El título de la charla-coloquio, así como su presentación, ‘Los nuevos caminos del periodismo: en medio de la tormenta perfecta surgen nuevas salidas y oportunidades’, invita a echar la mañana en la Facultad de Ciencias de la Información para escuchar a Ramón Lobo (@ramonlobo), Delia Rodríguez (@delia2d), Idoia Sota (@idoiasota) y David Martínez (@dmartinezpr), moderando Juan Calleja (@_juancalleja).
 
Todo avanza en su línea. Buenas intenciones, proyectos que surgen con renovadas energías, otros que se marchitan, matices distintos que dibujan los profesionales de la comunicación, los nuevos contextos dentro del periodismo, etc. Se sabe de la dificultad que entraña cualquier actividad profesional en tiempos de crisis, pero surge un problema, en el ámbito periodístico, como en otros tantos, aunque este es el que conozco, corren en paralelo la situación ideal y la situación real. Ambas existen, pero mientras que una deja a unos poco “privilegiados” con 1.000 euros al mes, otros 11.000, según datos de la APM, ven las escombreras del periodismo

LO IDEAL 

¿Existen proyectos periodísticos o comunicativos de “éxito”? Sí, los hay. Pero también es cierto que se debe entrecomillar éxito porque si desarrollar un proyecto en el ámbito de la comunicación que te hace concluir el mes con 1.000 euros en el bolsillo, o que siendo freelance (trabajando 10 horas al día) se consiguen poco más de 800 euros, pues lo de éxito parece bastante dudoso, sobre todo si uno quiere llevar una vida algo digna. 

Por eso, las ponencias de Ramón Lobo, Delia Rodríguez e Idoia Sota, no así tanto la de David Martínez, transitan en un optimismo, que como bien digo es real, fundado y hay casos, en el que se deben poner todas las tiritas necesarias. En un sala con unos 200, aproximadamente, futuros periodistas no se puede andar con paños calientes. Sí, existen otras salidas más allá del “periodismo puro”, están los sonsonetes de la “marca personal”, las posibilidades de Internet, las nuevas formas de financiación, etc., pero todo se desarrolla en las arenas movedizas de la precariedad y la inestabilidad laboral

Está claro que es más sencillo que nunca montar una empresa, poder especializarse, ampliar los contactos personales y todo lo que a eso acompaña. Todo son posibilidades, pero hay que contar con demasiados factores para no seguir generando futuros periodistas que no conocerán un trabajo remunerado de acuerdo a sus capacidades. 

LO REAL 

Está bien amar el periodismo y luchar por conseguir lo que uno desea, pero la realidad, en estos momentos, demanda algo que nada tiene que ver con el periodismo. Nada, absolutamente nada, se puede hacer con los 11.000 periodistas en paro que deja la crisis. Si a eso sumamos los que llegan, da lo mismo como se transforme, retransforme o metaretransforme el periodismo y la comunicación que no hay cabida ni salidas profesionales. 

Proyectos de una, dos o tres personas terminan siendo eso, empresas pequeñitas que no pueden dar más de sí, y pese a los “diarios.es” y compañía, el periodismo ha dejado de existir. ¿Pues abramos el abanico al periodismo de marca? Perfecto, lo abrimos, pero de momento el 80% de las empresas no saben lo que quieren, y quienes lo saben, no tienen medios monetarios. En las últimas semanas he ofrecido mis servicios como periodista económico a decenas de empresas. Comunicación digital, contenidos de marca, etc. Todo han sido negativas. Bien es cierto que a lo mejor “es culpa mía”, pero me atrevería a decir que muchas de ellas necesitan una mano de “chapa y pintura” en su comunicación digital, pero como digo, o no saben bien lo que necesitan, y por eso no contratan a nadie, o no hay dinero. 

¿Entonces me hago freelance? Pues más de lo mismo. Existen casos de periodistas que viven como freelance, ya sea haciendo periodismo, comunicación, o poniendo cervezas, pero aquí entramos en una contradicción de tiempo, contactos que se deben tener, y necesidades económicas, que en muchos casos no resulta ser una opción factible. 

No pretendo ser “aguafistas” ni poner mi mala experiencia como ejemplo, aunque por desgracia podría coger 11.000 experiencias más. Hay que seguir luchando y peleando, cada uno con sus armas por encontrar un hueco en los nuevos resquicios que abre el periodismo a través de la comunicación, pero cuanta más dosis de realidad añadamos a la ecuación, mucho mejor resultará para todos.

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