“Entrevista imaginaria” y la invención de la rueda


Lo reconozco, asisto perplejo al debate que se ha creado en torno a la “entrevista imaginaria” a la Princesa Letizia que publica la revista Diez Minutos en su último número. Dicha perplejidad se basa en el hecho de que muchos periodistas, aunque debería decir supuestos, desconocen que se trata de un subgénero que históricamente así ha sido definido dentro del género de entrevistas.
 
Podrá gustar más o menos, se ejecutará mejor o peor, habrá pragmáticos que piensen que en el periodismo no puede haber lugar para “lo imaginario”… todo eso me parece genial, pero la cuestión es que Diez Minutos no ha hecho nada nuevo. Ejemplos hay para aburrir. Dentro y fuera de nuestras fronteras, la entrevista imaginaria ha sido un subgénero que siempre ha sido curioso y controvertido, pero lo ha sido. 

Ahora bien, que generalmente se haga con personajes históricos que están muertos, pues debe ser lo normal, y esto sería lo reprochable a la revista “rosa”. Pero de ahí a renegar de este subgénero supone dos cosas: por un lado un desconocimiento de lo que se puede hacer en cuanto al desarrollo del periodismo se refiere, guste o no, y por otra parte, el poder artificial de llamar o no periodismo a lo que plazca en cada momento. 

En ese sentido, y con las portadas de ciertos medios, así como la información mirando a Google que se desarrolla en muchas redacciones, llevo diciendo bastante tiempo que habría que redefinir el periodismo, o al menos llamar de manera distinta los nuevos géneros informativos que surgen (y que así no se confundan con los que hay). Pero me parece curioso que con respecto a esto, lo de la entrevista imaginaria, que siempre ha sido subgénero (y en las universidades se estudia), no planteemos si es o no periodismo. 

¿Está en la frontera del periodismo este subgénero? No lo voy a negar, ni mucho menos, pero como otros tantos que se han utilizado a lo largo de la historia, y sobre todo en el terreno de las entrevistas. Por ejemplo los encuentros entre personas y que se transforman en diálogos, etc. En el siguiente documento (algo extenso), se habla de géneros periodísticos, y entre ellos se aborda la cuestionabilidad o no de las entrevistas ficticias o imaginarias, o también denominadas anti-entrevistas. 

Si hay agencias de noticias que se dedican a posicionar en Google sus textos casi antes de que llegue a sus clientes, si los bloggers hacen el trabajo de los periodistas, y los periodistas el de los bloggers, si los telediarios son columnas de opinión… si hacemos todo eso vamos a negar un subgénero histórico. Me parece ridículo, casi tanto como no conocer que existía.

2 comentarios:

  1. Creo que la estupefacción sólo aparece por el uso en prensa del corazón. La entrevista imaginaria suele ser un recurso habitual de prensa más, digamos, elevada. En Actualidad Económica, como bien sabes, el profesor Carlos Rodríguez Braun la utiliza a menudo como recurso. Pero es algo divertido, una boutade, no material para portada o para justificar la incapacidad de conseguir una entrevista real asegurando, para colmo, que se trata de testimonios 'contrastados'. Argh

    ResponderEliminar
  2. Indudable, la entrevista imaginaria en Opinión o en ciertos artículos reportajeados es un fantástico recurso para embellecer un texto. Otro ejemplo de fusión entre ficción-periodismo es el "fantasma de Moncloa" que José María Izquierdo inventó este verano para ridiculizar al presidente del Gobierno o a los ministros. Otra cosa es que la falta de medios, de pericia o de posibilidades del reportero perviertan el genero de INFORMACIÓN PURA y lo transformen en caricatura de sí mismo, como creo es este caso

    ResponderEliminar

Designed By Blogger Templates